La creciente presión sobre los recursos hídricos y la posibilidad de restricciones al consumo están obligando al sector agrícola a dar un paso más hacia modelos de riego más eficientes y sostenibles. En este contexto, la modernización de las infraestructuras no es solo una opción, sino un elemento clave para garantizar la viabilidad de las explotaciones a largo plazo.
Aunque la digitalización y la automatización de los sistemas de riego permiten optimizar el uso del agua, su eficacia depende en gran medida de un factor menos visible pero determinante: la calidad de las redes que transportan el recurso hasta las parcelas. Fugas, averías o pérdidas en la distribución pueden comprometer el rendimiento de todo el sistema, especialmente en campañas donde cada metro cúbico de agua cuenta.
En este escenario, apostar por infraestructuras duraderas, eficientes y con bajo mantenimiento resulta esencial. El coste inicial deja de ser el único criterio de decisión para dar paso a una visión más amplia, basada en el ciclo de vida de las instalaciones, su fiabilidad y su impacto en la operativa diaria de las comunidades de regantes, que hacen inversiones millonarias para modernizar sus infraestructuras y deben escoger redes de calidad con larga vida útil que no les genere problemas durante su explotación.
Cuatro décadas de funcionamiento sin incidencias
Un ejemplo de este enfoque es el de la Comunidad de Regantes Las Pilas, situada en Écija (Sevilla), que gestiona cerca de 2.800 hectáreas de cultivo, principalmente de olivo y almendro. Hace más de 40 años, la comunidad apostó por una red de tuberías de fundición dúctil, instalando 4,5 kilómetros de conducción principal.
El resultado es significativo: tras cuatro décadas de funcionamiento, la infraestructura sigue operativa sin haber requerido mantenimiento y manteniendo su rendimiento original.
En 2025, la comunidad decidió ampliar su superficie de riego en aproximadamente 600 hectáreas. El proyecto implicaba la instalación de nuevos tramos de tubería en un entorno complejo, con terreno rocoso y el cruce de un arroyo. En este contexto, y tras valorar distintas alternativas, se optó nuevamente por tubería de fundición dúctil, en este caso 2,5 kilómetros de la gama PAM IRRIGAL DN 600 C25.
La apuesta por la fiabilidad a largo plazo
La decisión se sustentó en varios factores: la resistencia del material, su durabilidad contrastada y la minimización de necesidades de mantenimiento. “Una vez instalada, la red funciona sin incidencias, lo que aporta una gran tranquilidad en la operación diaria”, destacan desde la comunidad.
Además, durante la ejecución del proyecto se constataron ventajas adicionales, como la posibilidad de reutilizar el terreno existente para el relleno o la mejora en los tiempos de instalación. Estos factores contribuyen a equilibrar —e incluso reducir— el coste global frente a otras alternativas.
Infraestructuras más eficientes y sostenibles
Las tuberías de fundición dúctil aportan ventajas técnicas que impactan directamente en la eficiencia del sistema. Su baja rugosidad interna y mayor sección de paso frente a otros materiales, permiten reducir las pérdidas de carga y, por tanto, optimizar el consumo energético en bombeo. A ello se suma su capacidad de adaptación a los trazados del terreno gracias a una mayor desviación angular, junto con soluciones como la junta CONTROL+, que refuerza la seguridad de la red al evitar el desacople de tuberías ante movimientos del terreno. Además, su mayor longitud útil respecto de otros materiales permite un ahorro económico y un incremento en la seguridad, al reducir el número de uniones.
Otro aspecto relevante es el impacto en la ejecución y sostenibilidad de las obras. Gracias a su resistencia y a la naturaleza activa de su revestimiento exterior BIOZINALIUM®, las canalizaciones de fundición dúctil permiten reutilizar el suelo existente como relleno o incluso como cama de apoyo, reduciendo tanto los costes como el impacto ambiental de la instalación. Además, contar con una gama completa de accesorios compatibles entre sí evita problemas derivados del uso de distintos materiales en una misma red, garantizando un comportamiento homogéneo en el conjunto de la infraestructura.
La infraestructura, clave en la eficiencia hídrica
En un contexto de creciente escasez de recursos, la eficiencia hídrica no depende únicamente del uso que se hace del agua, sino también de cómo se transporta. Las redes de distribución juegan un papel fundamental en la reducción de pérdidas, la optimización del consumo energético y la garantía de suministro.
Por ello, la elección de materiales y soluciones constructivas adecuadas se consolida como un factor estratégico para el futuro del regadío, donde la fiabilidad y la sostenibilidad son ya condiciones imprescindibles.
Al seleccionar en un proyecto una tubería de fundición dúctil de Saint-Gobain PAM España se tiene la tranquilidad de escoger un material y una marca con más de 100 años de experiencia en el sector del agua en España con unas ventajas insuperables.
