Como ya informamos, Feragua ha presentado sus alegaciones al EPTI del Guadalquivir, cuyas claves pretendemos ir desgranando en las próximas semanas. Tras abordar en una primera información las alegaciones al mantenimiento de la garantía de los usos y a la adaptación de los caudales ecológicos a la realidad de la cuenca, ponemos ahora el foco en otros dos asuntos no menos relevantes: la seguridad jurídica de los usuarios legales del agua y la aplicación de criterios homogéneos de control y transparencia para todos los usos.
Ambas cuestiones se recogen en la Ficha 05 del Esquema Provisional de Temas Importantes (EPTI), dedicada a la Ordenación y Control del Dominio Público Hidráulico, concretamente en el apartado II, “Necesidad de reforzar la seguridad jurídica de los derechos existentes y avanzar hacia una verdadera simplificación administrativa”, y en el apartado III, “Necesidad de avanzar hacia un modelo de transparencia y control homogéneo para todos los usos del agua”.
Respecto a lo primero, hemos mostrado nuestra preocupación por la elevada carga burocrática que soportan actualmente los usuarios y por la lentitud de numerosos procedimientos administrativos, factores que sin duda lesionan la seguridad jurídica. En este sentido, es necesario señalar que la propia documentación del EPTI reconoce la existencia de más de 7.200 expedientes pendientes de tramitación en el ámbito del Dominio Público Hidráulico y que, al ritmo actual de resolución, serían necesarios ¡cerca de 39 años para resolverlos! Por ello, reclamamos una verdadera simplificación administrativa basada en la digitalización, la automatización de procedimientos, la reducción de cargas documentales y el refuerzo de medios humanos y técnicos en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Asimismo, solicitamos una atención prioritaria a los expedientes de novación de concesiones, cuya demora está generando incertidumbre jurídica y dificultades para el acceso a financiación, ayudas públicas e inversiones.
En cuanto a lo segundo, hemos hecho hincapié en que el regadío es actualmente el uso sometido a mayores niveles de supervisión y monitorización, gracias a los sistemas de telecontrol, medición y seguimiento en tiempo real integrados en el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH). Un nivel de exigencia que debería extenderse progresivamente a otros grandes consumidores de recursos hídricos. Por ello, proponemos que el futuro Plan Hidrológico impulse la integración de los abastecimientos urbanos, los grandes consumos industriales y el resto de aprovechamientos significativos en los sistemas públicos de información hidrológica, permitiendo disponer de datos homogéneos, comparables y accesibles para todos los usos. Estamos de acuerdo con la transparencia y el control, pero debe ser igual para todos los sectores.
