En relación con el mantenimiento de la garantía en un contexto de incertidumbre climática (ficha 6 de la EPTI), hemos defendido que el futuro Plan Hidrológico otorgue a esta cuestión una relevancia crucial, y no se limite a consolidar escenarios permanentes de restricciones o reducción progresiva de dotaciones. Nuestras alegaciones recuerdan que los derechos de uso del agua existentes responden a concesiones otorgadas por la propia Administración hidráulica y que la planificación no puede convertirse en una fórmula para vaciar de contenido dichos derechos ni comprometer la viabilidad de las explotaciones agrarias.

En este sentido, consideramos imprescindible reforzar la capacidad de regulación y almacenamiento de la cuenca mediante nuevas infraestructuras hidráulicas, balsas y mejoras en las conexiones entre sistemas, apostando por una estrategia que combine modernización, incremento de la oferta y seguridad hídrica. De forma especial, se destaca la importancia de impulsar nuevas balsas y microembalses de regulación en zonas regables, así como desarrollar actuaciones que permitan aprovechar de forma más eficiente los recursos disponibles Nuestras alegaciones defienden asimismo la necesidad de optimizar infraestructuras actualmente infrautilizadas, mejorar la capacidad de bombeo y derivación hacia embalses existentes y, en definitiva, desarrollar una verdadera política hidráulica orientada a aumentar la flexibilidad y resiliencia del sistema frente a sequías y episodios extremos.

Por otro lado, en las alegaciones presentadas a la Ficha 4 sobre caudales ecológicos, defendemos que su definición e implantación se realice desde criterios de proporcionalidad, flexibilidad y adaptación a la realidad hidrológica mediterránea del Guadalquivir. No se trata de cuestionar la necesidad de los caudales ecológicos ni los objetivos ambientales establecidos por la Directiva Marco del Agua, sino de compatibilizarlos con la garantía efectiva de las demandas existentes y con las particularidades climáticas y territoriales de la cuenca.

Las alegaciones reclaman, además, que cualquier modificación del régimen de caudales ecológicos vaya acompañada de estudios rigurosos sobre su repercusión en las concesiones existentes, la disponibilidad de recursos y la viabilidad de los sistemas de explotación. Igualmente, inciden en la importancia de adaptar dichos regímenes a las situaciones de escasez y sequía, evitando desembalses que puedan agravar la pérdida de garantía en momentos críticos para los usuarios y para el conjunto del sistema hidráulico.