Feragua participó en la jornada de participación del Esquema Provisional de Temas Importantes (EPTI) de usos agrarios de las demarcaciones hidrográficas intracomunitarias andaluzas, celebrada en Sevilla, donde trasladó algunas de las principales preocupaciones del regadío andaluz en materia de planificación hidráulica. A este respecto, nuestro secretario general, Pedro Parias, señaló que uno de los principales problemas de los planes hidrológicos en España es el bajo grado de ejecución de los programas de medidas incluidos en la planificación, que se sitúa entre el 20 y el 25% según los estudios de la propia administración, mientras que las medidas relacionadas con el incremento de regulación y las infraestructuras hidráulicas presentan porcentajes todavía menores, de entre el 5 y el 10%. De ahí que el secretario general de Feragua incidiera en la necesidad de que las administraciones públicas demuestren una verdadera voluntad política para invertir en obras hidráulicas, comprometer financiación y cooperar entre ellas para ejecutar las actuaciones que permitirían mejorar la garantía de agua.
Pedro Parias señaló que los planes litorales de las cuencas andaluzas no han sido una excepción a este bajo nivel de ejecución de los programas de medidas y, como ejemplo, citó los casos de las presas andaluzas de las cuencas intracomunitarias que llevan años paralizadas o con avances muy tímidos Así, se refirió al caso de la presa de Alcolea, en el Tinto-Odiel-Piedras, cuyo convenio con el Estado continúa bloqueado, a pesar de darse casi como hecho la reactivación del proyecto. En relación con esta Cuenca, también mencionó los casos de la duplicación del túnel de San Silvestre, las obras vinculadas al trasvase del Condado. Y en relación con el Guadalete-Barbate, los casos de la presa del Álamo, la conexión Bornos-Guadalcacín o las soluciones para mejorar la calidad del agua en el Bajo Guadalete. Por último, en el caso de la Cuenca Mediterránea Andaluza mencionó la lentitud administrativa de impulsar la ejecución de proyectos de obras de regulación como Gibralmedina y Cerro Blanco, así como las desaladoras de Bajo Almanzora I y II y de la Axarquía-Costa del Sol oriental.
El secretario general de Feragua insistió en la pérdida de credibilidad que supone para la planificación el hecho de que las medidas que contemplan no se ejecuten, “pues para qué entonces tanto esfuerzo de participación y elaboración si todo queda en papel mojado”. En este sentido, subrayó que la planificación recuperaría su prestigio cada vez más deteriorado si realmente sirviera para impulsar las nuevas infraestructuras hidráulicas que realmente demanda la creciente incertidumbre climática, y sin las cuales no será posible garantizar el abastecimiento, el regadío y la actividad económica vinculada al agua en Andalucía.
