Feragua ha presentado alegaciones a los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación de la Demarcación Hidrográfica del Guadalete-Barbate. En ellas reclamamos un mayor rigor técnico en la delimitación de las zonas inundables y del dominio público hidráulico (DPH), advirtiendo que si estas delimitaciones no están adecuadamente justificadas desde el punto de vista técnico, pueden generar impactos negativos relevantes sobre el regadío. Por supuesto, compartimos la necesidad de avanzar en la reducción del riesgo de inundaciones, especialmente en entornos urbanos o donde puedan producirse afecciones a personas y bienes, pero consideramos imprescindible compatibilizar este objetivo con el mantenimiento de la actividad agraria en condiciones de viabilidad.

En relación con la delimitación de las zonas inundables, consideramos que la información disponible no permite realizar un análisis técnico completo y fundamentado, al limitarse la cartografía a representar la extensión espacial de la inundación sin aportar datos claros sobre los caudales utilizados en la modelización hidráulica. Por ello, estima necesario incorporar al procedimiento información técnica detallada que permita conocer con exactitud los caudales de cálculo para cada periodo de retorno, los criterios y métodos empleados, el proceso de transformación a régimen alterado y el grado de influencia de las infraestructuras hidráulicas en la reducción de los caudales punta.

En cuanto a la delimitación del dominio público hidráulico probable, las alegaciones presentadas consideran imprescindible que se ajuste de forma precisa al cauce y sus riberas, evitando la inclusión de parcelas agrícolas consolidadas, en particular aquellas integradas en zonas regables, cuya afección implicaría un impacto económico y social relevante. A este respecto, se recuerda que la delimitación del dominio público hidráulico debe ser coherente con la definición legal de cauce público, entendido como el terreno cubierto por las aguas en las máximas crecidas ordinarias, determinadas a partir de la media de los máximos caudales instantáneos anuales en su régimen natural, calculada sobre series de datos representativas, y teniendo en cuenta las características geomorfológicas, ecológicas e históricas del cauce.

Como conclusión, Feragua valora positivamente la ajustada delimitación del dominio público hidráulico probable a la realidad física en los cauces delimitados en la cuenca del Guadalete-Barbate, por lo que considera que estos criterios deben extenderse al conjunto del dominio público hidráulico de toda la Cuenca del Guadalete-Barbate y en general, a toda Andalucía, garantizando una adecuada protección frente a inundaciones sin comprometer la viabilidad del regadío.