Feragua está defendiendo en los talleres participativos sobre caudales ecológicos organizados por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir la necesidad de adaptar este concepto a la realidad de los ríos del sur de Europa, muy diferentes de los del norte del continente. La asociación considera que las administraciones están aplicando la normativa actual de una forma muy sesgada y rígida, sin tener suficientemente en cuenta las particularidades de las cuencas mediterráneas, caracterizadas por ríos cortos, irregulares, altamente regulados y con periodos de estiaje muy acusados.
En este sentido, debemos recordar que los ríos españoles son sistemas profundamente modificados por la acción del hombre, en los que la regulación ha sido clave para garantizar el abastecimiento y el desarrollo económico. De hecho, la mayor parte del agua disponible procede de embalses y que sin esa regulación en España no podría vivir ni el 10% de la población que hoy tiene, pues el 90% del agua que sale de los grifos procede de una presa. Evidentemente, sin esa regulación –que es fruto de la colaboración público-privada- tampoco podría sobrevivir un regadío competitivo.
En Feragua somos conscientes de que los caudales ecológicos son necesarios para preservar los ecosistemas fluviales, pero pensamos que su aplicación debe buscar un equilibrio que no priorice los intereses ambientales sobre las necesidades humanas básicas y la actividad económica asociada al agua, como el regadío, el turismo o la energía. En esta línea, nos parece muy cuestionable la exigencia de medidas como la generación de crecidas artificiales en cuencas con escasez estructural, donde estos episodios ya se producen de forma natural en periodos de lluvias intensas, como los que hemos vivido en Andalucía a principios de año. En este sentido, hay que señalar que hay más de un 50% de territorio no regulado en nuestras cuencas andaluzas, lo que permite las crecidas naturales en los tramos no regulados, que generan fuertes episodios de inundaciones en los periodos húmedos, como el sufrido en febrero último, con gravísimos daños humanos y materiales en toda Andalucía.
Por último, reclamamos que los caudales ecológicos se adapten a las situaciones de escasez, de forma que puedan reducirse cuando estén en riesgo las dotaciones para abastecimiento y riego. No tiene sentido ninguno que el regadío se vea sometido a restricciones severas y haya poblaciones afectadas también por restricciones en su abastecimiento, mientras los caudales ecológicos se mantienen indemnes e intocables. En este sentido, no está de más recordar que la falta de garantía y disponibilidad de agua pone en peligro la sostenibilidad social y económica del territorio, y, en consecuencia, la propia sostenibilidad ambiental.
Los talleres participativos sobre caudales ecológicos organizados por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir se han celebrado en Sevilla (5 de mayo) y tendrán lugar también en Córdoba (6 de mayo), Jaén (8 de mayo) y Granada (11 de mayo). En representación de Feragua, participarán en las dos primeras sesiones nuestro secretario general, Pedro Parias, y Sensi Carmona, gerente de la Comunidad de Regantes Genil-Cabra. Desde estas líneas animamos a los usuarios a asistir y participar activamente en estos encuentros, con el objetivo de trasladar la posición del regadío y defender sus intereses en el proceso de definición de los caudales ecológicos.
