Feragua hace suyos los argumentos trasladados por FENACORE en la consulta pública previa del proyecto de Real Decreto que modifica los anexos I y II de la Ley 21/2013 de evaluación ambiental, y advierte de que la propuesta mantiene la dureza de los trámites ambientales, que equipara a los proyectos la modernización de regadíos con los de transformación y ampliación.

Si se aprobara en los términos planteados, el Gobierno estaría frenando de forma regulatoria lo que apoya con millonarias inversiones públicas. Pero lo más paradójico es que con una ley de vocación medioambientalista estaría estorbando los beneficios ambientales que implican esas obras: entre otros, de forma fundamental, el ahorro de agua.

Tal y como recogen las alegaciones de FENACORE y Feragua, someter la modernización de regadíos a los mismos procedimientos de evaluación ambiental que las nuevas transformaciones carece de justificación técnica, ya que se trata de actuaciones que no incrementan la superficie regable ni generan nuevos impactos ambientales significativos, y que, por el contrario, tienen efectos ambientales muy positivos.

En consecuencia, nos sumamos a los argumentos de Fenacore, insistiendo en que esta equiparación normativa puede bloquear o retrasar gravemente proyectos de modernización imprescindibles, dificultando la mejora de la eficiencia hídrica, la reducción de pérdidas y la adaptación del regadío a las exigencias de sostenibilidad y al contexto de cambio climático.

Por todo ello, reclamamos que la normativa ambiental distinga de forma clara entre modernización y transformación de regadíos, manteniendo procedimientos proporcionados y ágiles para las actuaciones de modernización, en coherencia con su carácter técnico, su bajo impacto ambiental y su contribución a una gestión más eficiente y sostenible del agua.

Asimismo, y también de acuerdo a la propuesta elevada por Feragua en las alegaciones planteadas por Fenacore, volvemos a insistir en la necesidad de no otorgar la consideración de residuos a los sólidos de decantación de balsas y canales de riego, que en absoluto son lodos, sino fundamentalmente limo y arcilla que se reutilizan en la mejora de las tierras colindantes. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, considerarlos residuos es un verdadero dislate técnico, un disparate que sólo se le puede haber ocurrido a teóricos sin ninguna experiencia práctica de campo.