Feragua ha votado en contra de los planes especiales de sequías presentados en el Consejo Nacional del Agua. El presidente de los regantes andaluces expresó de esa forma el rechazo del regadío a unos documentos que vuelven a dejar claro que, para este Gobierno, el medio ambiente está por encima de las personas.

Resulta difícil de explicar, de otra forma, que el MITECO se haya negado a aminorar los caudales ecológicos en escenarios de escasez grave o emergencia, especialmente relevante en cuencas fuertemente reguladas como la del Guadalquivir, cuando se restringe fuertemente al agua a los usuarios, incluso al abastecimiento urbano mientras los caudales ecológicos permanecen intactos como si no pasara nada. El mensaje es claro: se toca cualquier cosa menos los caudales ecológicos.

La soberbia del MITECO ha sido tal que ni una sola de las alegaciones presentadas ha sido considerada. Tampoco la necesidad de mejorar la coherencia entre los indicadores de sequía prolongada y los escenarios de escasez, incorporando variables relacionadas con el almacenamiento embalsado y no únicamente con la pluviometría o los caudales en régimen natural. No es una mera disquisición conceptual: es que tiene consecuencias prácticas terriblemente nocivas en situaciones de emergencia hídrica reconocidas por los propios órganos de gestión, como es la Comisión Permanente de Sequía, el que todos los usuarios estamos de acuerdo, habiendo presentado una propuesta conjunta al MITECO – usuarios de abastecimiento, industria, hidroeléctricos y regantes) para cambiar esta intolerable situación de agua para la fauna y fuertes restricciones para los humanos. De momento, la propuesta sigue durmiendo el sueño de los justos.

Finalmente, el voto en contra de Feragua quiere expresar el rechazo de la aplicación automática y no ponderada de la prioridad del uso de abastecimiento, cuando esta se materializa mediante restricciones severas a otros usos concesionales preexistentes, en particular el regadío. Nosotros no somos tan dogmáticos como esos medioambientalistas para los que los caudales ecológicos están por encima del abastecimiento, de la agricultura y de cualquier otro uso. Reconocemos la prioridad del abastecimiento sobre la agricultura, pero su aplicación debe generar las adecuadas compensaciones cuando se produce un perjuicio contrastado.