Los embalses están en Andalucía al 45% de su capacidad, 13 puntos más que hace un año, gracias a una mejora generalizada en todas las cuencas. Así, el nivel de embalsamiento ha crecido 22 puntos en el Tinto-Odiel-Piedras, 15 puntos en el Guadalete-Barbate, otros 14 en el Mediterráneo y 11 en el Guadalquivir. Sin embargo, y a pesar de esta mejora, la próxima campaña de riego está muy lejos de poder ser garantizada en la mayor parte de Andalucía. Únicamente, la Cuenca del Tinto-Odiel-Piedras, con sus embalses por encima del 64%, más de 24 puntos por encima a su situación de hace un año, ha entrado en situación de normalidad. Los sistemas de los que depende el regadío en el resto de Cuencas están, en su mayoría, en situación de alerta. Lo están todos los sistemas de Granada menos el de Guadalfeo (Hoya de Guadix, Alto Genil y Alto Guadiana Menor), los del Guadalete-Barbate y la Regulación General en el Guadalquivir, donde únicamente se libran los sistemas de abastecimientos, del Rumblar, Bembézar-Retortillo y Viar.

Esta situación responde a un año hidrológico que, a pesar de las sensaciones, está siendo de normalidad, no especialmente lluvioso, con una gran variabilidad además entre la zona occidental de Andalucía, donde ha llovido más, y la zona oriental, donde ha llovido menos. Las previsiones meteorológicas estacionales a tres meses en Andalucía tampoco son especialmente halagüeñas, pues si en el resto de España Aemet no identifica signos claros para hacer una predicción cierta, en el tercio inferior occidental, incluyendo Extremadura y la mayor parte de Andalucía, encuentra mayores probabilidades de un trimestre seco.

Esperemos que se equivoque pero, a día de hoy, que nadie se equivoque: las dotaciones normales no están garantizadas para la próxima campaña de riego. Dependemos de las lluvias que puedan producirse en el inicio del invierno y la primavera.