El presidente de Feragua, José Manuel Cepeda, participó, como miembro de la Comisión Permanente de Fenacore, en la última reunión de la Mesa Nacional del Regadío, donde instó al Ministerio y a las confederaciones hidrográficas a impulsar un Plan Nacional de Balsas que priorice aquellas zonas más vulnerables y estratégicas para la producción agraria, establezca criterios homogéneos de tramitación y garantice una financiación adecuada. El presidente subrayó que muchas zonas regables del sur y del levante ya sufren situaciones límite cada campaña, y que la falta de capacidad de regulación interna agrava las restricciones.
Durante su intervención, denunció que la ejecución de obras de regulación lleva una década prácticamente paralizada y, en un contexto cada vez más restrictivo hacia las grandes presas, que además llevan plazos de tramitación muy largos, defendió la necesidad de promover más balsas, señalando que son “una herramienta esencial para garantizar la disponibilidad de agua en un escenario de sequías recurrentes, irregularidad pluviométrica y eventos meteorológicos concentrados”. El presidente de Feragua recordó que las balsas permiten almacenar agua en momentos de disponibilidad, reducir la dependencia inmediata de caudales en tiempo real, mejorar la eficiencia energética del riego y reforzar la flexibilidad operativa de las comunidades. En un país donde la alternancia entre periodos de escasez prolongada y episodios de lluvias torrenciales es ya la norma, estas infraestructuras actúan como “colchón estratégico” para regular aportaciones, estabilizar dotaciones y evitar pérdidas de agua.
El presidente señaló que la reciente crisis de disponibilidad hídrica ha demostrado que las balsas no deben verse como elementos secundarios, sino como infraestructuras esenciales de adaptación al cambio climático, tan importantes como las obras de regulación en dominio público hidráulico. Recordó que, gracias a las balsas de regulación, cientos de comunidades de regantes han logrado mantener su actividad en años especialmente secos, modulando consumos, redistribuyendo dotaciones y protegiendo cultivos que dependen de la estabilidad del riego.
