Aleluya, aleluya. Por fin un avance. Ha tenido que pasar, eso sí, más de la mitad del ciclo hidrológico para que algo se mueva hacia adelante en la tramitación de las obras contempladas en la planificación hidrológica del Guadalquivir. Se trata de la licitación de la redacción (la redacción, ojo, no la ejecución) del proyecto actualizado de la presa de San Calixto. Proyecto que lleva diseñado desde 1978 y con una ubicación determinada desde 1996. Y que ahora hay que volver a diseñar (o a actualizar su diseño) para que (toquemos madera) pueda ejecutarse definitivamente.
En su momento, el diseño costó 1,8 millones. Y ahora la actualización de ese diseño se ha licitado con un presupuesto de 730.000 euros y un plazo de ejecución de 18 meses. Teniendo en cuenta que en su anterior redacción, pendiente de actualizar, el plazo de ejecución de las obras se estableció en 30 meses (dos años y medio), y que la licitación del diseño no se resolverá hasta principios del año que viene, parece difícil que la nueva infraestructura entre en servicio antes de 2030. Estudios previos estimaron en 80 hm3 la capacidad de almacenamiento de esta presa y en 52 millones el presupuesto de ejecución. Veremos en qué quedan ahora esos números tras la revisión del diseño.
La finalidad principal de esta infraestructura es la laminación de avenidas para evitar inundaciones en Écija, Sevilla, Palma del Río y Córdoba, aunque tendrá también cierta capacidad de regulación del tramo medio-bajo del río Genil, que ayudará a mejorar el déficit hídrico que tiene la cuenca y aumentar la garantía del regadío existente. Ayudará igualmente a mejorar los aprovechamientos hidroeléctricos de Iznájar y Cordobilla. Según las estimaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir si hubiera estado en servicio en el actual año hidrológico se podrían haber embalsado 26,3 hectómetros cúbicos.
