La jornada “Balsas en los regadíos del MAPA: presente y futuro”, celebrada en la Fundación Caja Rural del Sur en Sevilla con la organización del MAPA y la colaboración de FERAGUA, sirvió también para trasladar a las administraciones otra petición clave: que los sedimentos decantados en balsas y canales de riego no sean considerados residuos en la futura normativa sobre gestión de residuos.

En una ponencia sobre esta cuestión, el responsable técnico de FERAGUA, Francisco Carrasco, explicó que estos materiales —compuestos mayoritariamente por arena, limo, arcillas y materia orgánica de origen vegetal— son naturales, inertes y beneficiosos para la agricultura, ya que históricamente se han reincorporado a las tierras de cultivo mejorando su fertilidad y estructura. “No podemos tratar como residuos lo que en realidad es un recurso agrícola valioso, utilizado durante décadas como mejorador del suelo”, subrayó Carrasco.

La aplicación estricta de la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados ha generado en los últimos meses incertidumbre legal al considerar estos sedimentos como residuos, lo que implicaría costes inasumibles para las comunidades de regantes y comprometería la viabilidad de muchas explotaciones. Carrasco recordó que, según el artículo 3.2 de la propia ley, así como el Real Decreto 1051/2022 sobre nutrición sostenible en suelos agrarios, existen fundamentos jurídicos claros para que estos sedimentos sean excluidos de la definición de residuo, al igual que ocurre con otros materiales agrícolas naturales como la paja.

La ponencia incluyó ejemplos prácticos de infraestructuras andaluzas como una balsa de regulación de la Comunidad de Regantes del Valle Inferior del Guadalquivir o el Canal del Bajo Guadalquivir, donde la limpieza de sedimentos es una operación periódica y necesaria para mantener la eficiencia del riego. En ambos casos, el material extraído se reutiliza directamente en suelos agrícolas, evitando costes adicionales y aportando beneficios ambientales, como la reducción del uso de fertilizantes químicos y la mejora de la biodiversidad del suelo

“Si estos materiales fuesen tratados como residuos, pondríamos en riesgo la viabilidad de nuestras comunidades de regantes y encareceríamos injustificadamente la agricultura andaluza”, advirtió Carrasco. Por ello, FERAGUA ha solicitado al MAPA, al MITECO y al resto de administraciones competentes que emitan una nota interpretativa o una modificación normativa que deje claro que los sedimentos de balsas y canales de riego son materiales agrícolas inertes y útiles, no residuos.

Con esta reivindicación, FERAGUA pretende garantizar la sostenibilidad y competitividad del regadío, alineando la normativa con la realidad del sector y con los principios de la economía circular.