La modernización de regadíos de las Marismas del Guadalquivir -la de mayor presupuesto de las incluidas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con un presupuesto de 170 millones de euros- se encuentra en este momento al 35% de su ejecución. Así lo indicó el ministro de Agricultura en el transcurso de una visita a las obras, de las que se beneficiarán 774 agricultores que cultivan 12.000 hectáreas. Por parte de Feragua, estuvieron presentes el presidente y el secretario general de Feragua, José Manuel Cepeda y Pedro Parias.

Durante la visita, Planas afirmó que “los regadíos son la columna vertebral del sistema agroalimentario español”, detallando que si bien representan apenas el 22% de la superficie cultivada, de ellos se obtiene el 71% del valor de la producción vegetal nacional, dato que ilustra la rentabilidad de este sistema. Datos a través de los cuales ha justificado la inversión de inversión de 2.500 millones de euros prevista en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia hasta el año 2027.

Lástima que este mismo argumento no se tenga en cuenta para la adaptación de las políticas hidráulicas necesarias para garantizar el agua que necesita el regadío. Y particularmente para la realización de las obras de regulación y trasvases precisos para compensar el déficit hídrico de la España seca. “La modernización y la digitalización «repercute en la calidad de vida de los regantes” y “contribuye al desarrollo socioeconómico de los núcleos rurales y a asentar población en estos territorios”. Ni una coma que quitarle, pero sólo actuando sobre la demanda no se resolverá el problema. La modernización es estrictamente necesaria pero debe ser acompañada de inversiones para aumentar la garantía de agua. Ojalá sus compañeros de Ejecutivo lo comprendieran.