El período de mayor realización de obras hidráulicas en Andalucía coincide con los años de Gobierno de Felipe González.

La historia desmiente el bulo de que en nuestro país sólo se han construido grandes presas bajo la Dictadura. Para empezar la idea de transformar el campo español, luchando contra su aridez, arranca de finales del siglo XIX y principios del XX, y las primeras obras hidráulicas se iniciaron en el Guadalquivir en 1916, habiéndose promovido y construido desde entonces en todos los diferentes períodos de la historia española: monarquía, república, dictadura y finalmente democracia.

Ha sido en democracia donde la transformación en regadío de la agricultura ha recibido un mayor impulso en Andalucía gracias a la construcción de infraestructuras hidráulicas. Y nuevamente en este período, se ha vuelto a demostrar que las presas no tienen ideología ni color político, no son ni de derechas ni de izquierdas. Es más, aunque el actual gobierno socialista las tiene absolutamente proscritas, entregado a los dogmas de la demagogia ecologista, lo cierto es que fue durante los tres ejecutivos socialistas liderados por Felipe González cuando más presas se construyeron en Andalucía. Un total de veinte grandes presas que supusieron un aumento de la capacidad de regulación de 3300 hm3 en el periodo 1985/1995, un 70% más que la capacidad preexistente de 4880 hm3. Salvo Melonares, Arenoso, Siles y Breña II, las grandes obras hidráulicas de la democracia en Andalucía han sido desarrolladas por gobiernos socialistas que pensaron que impulsar una agricultura de riego moderna y competitiva es invertir en la modernización del medio rural y en el futuro de la gente que cuida de su entorno.