En prácticamente todos los cultivos las restricciones han significado una merma relevante sobre las cosechas que deja muy afectada la rentabilidad.

Uno, dos y tres. Esta que ahora termina ha sido la tercera campaña consecutiva con restricciones en el Guadalquivir. También ha sido la más dura, pues los regantes apenas hemos dispuesto del 50% de una dotación normal. La consecuencia, agricultores que tuvieron que cambiar la planificación hacia cultivos de menor rentabilidad; terrenos dejados en barbecho y una pérdida generalizada de la producción que estamos analizando y de la que pronto tendremos datos concretos.

Con los márgenes tan estrechos (y cada vez más) que se manejan, con los gastos cada vez más disparatados por la subida de los costes energéticos y con los ingresos disminuidos por el impacto de las restricciones en las cosechas, los datos económicos que se manejan en la gran mayoría de explotaciones agrarias, son de todo menos satisfactorios. Las pérdidas son generalizadas y lo peor es que la situación actual hidrológica no invita precisamente al optimismo de cara a la próxima campaña.

Así las cosas, desde Feragua hemos pedido a la CHG que paralice el giro de los cánones y tarifas de este año y agilice todo lo que pueda la declaración de sequía, tras la cual esperamos que el Gobierno apruebe un Decreto con al menos las mismas medidas aprobadas en 2006, 2007 y 2008, años en que las restricciones fueron similares a la de este año. Entre esas medidas, la principal es precisamente la condonación de los cánones y tarifas, de ahí nuestra solicitud al organismo de cuenca de que no gire los recibos y no agrave más la asfixia financiera en que se encuentran los regantes.