La modificación de los períodos eléctricos coincide con el alza histórica de los precios tras el año de pandemia.

La modificación de los periodos eléctricos supondrá para el regadío el alza de una parte importante de la factura de la luz, la relacionada con los elementos regulados e impuestos (cargos y peajes por la potencia y por el consumo, penalizaciones por exceso de potencia y por energía capacitiva, impuesto eléctrico, IVA,…) que suponen de media un 60% de la factura eléctrica del regadío. El problema es mayúsculo, porque la otra parte, la relacionada con el consumo de energía, el restante 40%, está subiendo de forma alarmante, pues los precios del mercado vienen experimentando un alza continuada desde principios de año, con precios actuales que han llegado a superar los 80 €/MWh – frente un coste normalmente que oscila entre 50 y 60 €/MWh- , que continuará durante el tercer trimestre de 2021, cuando está previsto que alcance el máximo histórico de 76,9 euros/MWh, 15 euros más que en enero para dicho trimestre.

Una tormenta perfecta para todo el regadío español, que es un gran consumidor de energía – siendo el regadío el segundo consumidor en España tras ADIF-, y muy especialmente para el regadío modernizado – donde Andalucía es líder nacional con más del 750.000 Ha con riego localizado de alta eficiencia-, que ha hecho una grandísimo esfuerzo para hacer un uso sostenible del agua y de la energía, que se ve penalizado con una política energética que sigue “machacando sin piedad” al regadío más eficiente, a pesar de ser el regadío la mejor medida en el ámbito rural para fijar población en el medio rural para hacer frente al llamado “Reto Demográfico”, curiosamente el segundo apellido del Ministerio para la Transición Ecológica, …, que tiene las competencias en Energía, …, pero que por desgracia, no considera este papel fundamental del regadío, que confiamos pueda ser reconsiderado.