Foto: CHG.

Buena parte de las medidas correctoras para evitarlo ya están en marcha.

La Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha aprobado declarar formalmente “en riesgo de no alcanzar el buen estado” a las masas de agua subterráneas La Rocina, Almonte y Marismas, todas ellas en el entorno del Parque Nacional de Doñana.

Con esta declaración de sobreexplotación, cuya tramitación se inició en febrero de 2019, el Organismo de cuenca queda obligado a elaborar un programa de actuación para la recuperación de las masas de agua y un plan de extracciones para la explotación racional de los acuíferos con el objetivo de mejorar el estado de estas masas, y proteger y mejorar los ecosistemas asociados. Este programa, que previsiblemente estará listo en un año, se elaborará contando con la participación de las comunidades de usuarios de las aguas subterráneas, cuya constitución ya está en marcha.

El programa, que permitirá un mayor control de la gestión del agua, determinará los volúmenes de uso de agua autorizados, que podrán modificarse en momentos de especial afección, como por ejemplo son los períodos de sequía. Asimismo, asegurará que los aprovechamientos se ciñen a los planes existentes y permite adaptar las extracciones a las posibilidades de cada momento. Mientras se tramita el plan, la Confederación puede, en su caso, adoptar medidas cautelares.

Desde Feragua estimamos que se trata de una decisión adecuada por parte de la Confederación, necesario para poner orden y control en los usos de agua del entorno de Doñana, y acorde a los pasos estipulados en la normativa vigente, donde se debe de respetar siempre los derechos sobre las aguas subterráneas de los regadíos con mayor antigüedad, así como poner en marcha con carácter urgente dos obras hidráulicas, por un lado el Trasvase del Condado de 20 Hm3 ya aprobado por Ley, y por el otro, el recrecimiento de la presa del Agrio, ambas actuaciones para sustituir las aguas subterráneas por aguas superficiales, reduciendo de esta forma la presión sobre la Masas de Aguas subterráneas declaradas “en riesgo”.

En este sentido, no dudamos de que las medidas correctoras, algunas ya en marcha, llevarán las aguas al buen estado ecológico, de acuerdo con las exigencias comunitarias. De hecho, nos consta que niveles piezométricos de Doñana están ya mejorando con las primeras medidas tomadas, por lo que se atisba un claro cambio tendencia con respecto a la tónica (de desidia administrativa) de las dos últimas décadas, y se podrá hacer frente en mejor medida al continuo ataque a los frutos rojos del entorno de Doñana, por parte de ciertas organizaciones ecologistas, que no dicen toda la verdad, y que por norma se posicionan contra el desarrollo sostenible del regadío, que genera empleo, riqueza y garantiza la fijación de personas en el medio rural.

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