Los obstáculos a la conexión a la red de las plantas solares para autoconsumo, un freno para la expansión de las energías limpias en el regadío.

Mientras el presidente en funciones Pedro Sánchez anuncia un futuro 100% de energías renovables en España para 2050 y del 42% para 2030, en el regadío, ajenos a ese mundo de promesas de cara a la galería, solo podemos constatar que la implantación de las energías renovables se encuentra seriamente limitada y frenada por los incontables obstáculos que tanto desde Red Eléctrica España como de Endesa se están poniendo a la conexión a la red de las plantas solares para autoconsumo. Unos obstáculos que se justifican bajo el pretexto – que nunca se justifica técnicamente- de que la Red no tiene más capacidad, pero que huelen claramente a chamusquina y a protección de intereses comerciales.

La realidad es que al mismo tiempo que las administraciones españolas hacen grandes proclamas relacionadas con las energías renovables y acuerdan medidas para favorecerlas y para cumplir con los compromisos de producción de energías renovables, nuestras comunidades están sufriendo un verdadero suplicio en la tramitación de todos estos proyectos finalmente dirigido a imposibilitar la conexión a la Red e impedir que nuestros parques solares pueden verter la energía sobrante en épocas en la que no se riega.

Una limitación que en muchos casos hace en la práctica inviable la inversión en renovables por parte del regadío. De ahí que desde Feragua exijamos a las administraciones un impulso real a las energías renovables en el regadío que vaya más allá de los instrumentos de ayuda y que contemple medidas concretas para que las zonas regables que decidan apostar por el autoconsumo basado en energías limpias pueda verter a la red la energía sobrante y comercializarla.

En este sentido, es responsabilidad de las administraciones obligar tanto a Endesa como a Red Eléctrica Española a realizar un ejercicio mucho mayor de transparencia que permita comprobar si los alegados problemas de capacidad de la red son reales o un mero parapeto para proteger sus intereses. Y si los problemas fueran reales, corresponde a las administraciones realizar las inversiones necesarias para solucionarlos y permitir que las plantas solares de las comunidades de regantes puedan conectarse a la red y vender la energía sobrante. Nos preguntamos, ¿si es el autoconsumo con vertido de los sobrantes a red, una opción no querida por los operadores del sistema eléctrico y por ello marginada? Si es así, el regulador eléctrico tendría que intervenir ya, y aprobar unos procedimientos trasparentes que regulen la petición de vertido a red.

Sánchez ha anunciado inversiones públicas y privadas de hasta 237 millones de euros en infraestructuras de energías renovables de aquí a 2030. Esperemos que en este suculento presupuesto haya margen suficiente para garantizar la conexión a la red de las instalaciones solares del regadío. De lo contrario, podemos augurar que muchos pronósticos sobre inversiones privadas en renovables en el sector del regadío resultarán fallidos. De hecho, el futuro para las renovables pinta más bien negro en las zonas regables, como este problema no se arregle más pronto que tarde.

En resumen, que necesitamos menos lirili de las administraciones y más lerele. Dicho de otra forma, más nueces de compromiso real y menos ruido de promesas y vaticinios huecos.

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