Deben estar adaptadas a las características y necesidades de cada territorio y evitar una legislación tan restrictiva que impida su aplicación práctica en el mundo del regadío.

En un momento en el que Europa define su posición sobre aguas regeneradas, Feragua ha solicitado a las administraciones españolas, la andaluza y la estatal, que defiendan unas políticas flexibles que faciliten la adaptación de la normativa sobre reutilización de aguas regeneradas a cada territorio y su  aplicación práctica al mundo del regadío.

Y es que el gran riesgo es que las exigencias impuestas por Europa sean mayores que las que se ponen para el agua potable, lo que haría completamente inviable la explotación de las aguas. Lo que necesitamos no es una directiva rígida para todos los países miembros, sino una flexible haga posible  un aprovechamiento real de estas aguas a costes asumibles para los usuarios, salvaguardando la siempre la calidad y la sanidad de los alimentos.

En esta dirección, la Federación Nacional de Regantes (Fenacore) ha expresado ya públicamente que España es el país europeo que mayor porcentaje de agua reutilizada emplea, por lo que debe ser Europa la que tome como referencia la legislación española, que cuenta con más de una década de tradición.

Asimismo, ha advertido que imponer parámetros de calidad para las aguas reutilizadas 10 veces superiores a lo que exige la legislación española para el agua potable sería un muy mal camino que haría inviable la reutilización para los regantes en términos de costes.