Ciertamente el nuevo Gobierno ha tenido poco tiempo, pero en el poco tiempo que ha tenido y en las pocas decisiones que ha tomado lo que hemos visto hasta ahora es una línea continuista más que preocupante. Lo decimos por las leves modificaciones planteadas al sistema de ayudas, pero también por las resoluciones que ha ido tomando en procedimientos abiertos. Así, desde que el nuevo equipo de agricultura tomara los mandos, hemos tenido cuatro resoluciones que deniegan solicitudes de  ayudas al regadío en base a los mismos criterios de la administración anterior. Nuevos nombres propios en los primeros niveles, pero las mismas políticas (quizás porque los nombres propios de los segundos niveles siguen siendo los mismos).

Concretamente, las comunidades perjudicadas por las nuevas/viejas resoluciones del Gobierno han sido la Comunidad de Regantes de Genil Margen Derecha, en Palma del Río (Córdoba), la de Torre del Águila, en Utrera (Sevilla), la de Vega de Coria en Coria del Río (Sevilla) y la de Guadalete Margen Izquierda, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Curiosamente, todos estos proyectos contaban con la aprobación y el visto bueno de las respectivas delegaciones provinciales, pero acabaron siendo “tumbados” por los servicios centrales de la Consejería. Asesoradas por Feragua, las comunidades han presentado recursos de reposición contra sus respectivas resoluciones denegatorias. El nuevo Gobierno andaluz tiene una oportunidad de oro para demostrar al regadío si apuesta por la seguridad jurídica, por la eficiencia en la asignación de los recursos públicas y, por supuesto, por la modernización del regadío que más lo necesita, o por contra siguen mandando los de siempre, con los criterios que suponen no llevar ni un solo euro europeo invertido en obras de mejora de regadíos.

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